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Brasil refuerza su supremacía al ganar por octava vez la Copa América Femenina

Brasil reforzó su supremacía en el fútbol femenino de la región al vencer a Colombia (1-0) este sábado y conquistar su octava Copa América.

La Canarinha, dirigida por la entrenadora sueca Pia Sundhage, sufrió en varios pasajes del partido ante un rival que le plantó cara, pero salió avante para conquistar su octavo título continental con un gol de penal de Debinha en el minuto 39.

Colombia vendió cara la derrota de local ante la potencia del fútbol femenino de la región, que llegaba a este duelo invicta en los cinco partidos de la Copa, con 19 goles a favor y el arco en cero.

Brasil, al igual que Colombia por ser finalista, jugará el Mundial de Nueva Zelanda-Australia el próximo año y los Juegos Olímpicos de París-2024.

«Este partido nos dio un gran punto de partida (pensando en esas dos competiciones) porque las jugadoras jóvenes (…) tuvieron la oportunidad de guardar el 1-0 frente a la multitud» volcada en su contra en la ciudad de Bucaramanga, declaró Sundhage en rueda prensa.

 

– Cara a cara –

El inicio del partido fue un ida y vuelta en el juego, pero también un toma y dame de fuertes faltas que no fueron castigadas con severidad por la árbitra argentina María Laura Fortunato.

Apenas en el minuto 7, un choque entre la colombiana Lorena Bedoya y la brasileña Angeliña resultó fatal para la centrocampista del equipo visitante, quien tuvo que abandonar el partido por sugerencia médica.

Tras esos primeros altercados, ambos equipos perdieron la compostura y dejaron espacio en la retaguardia.

Del lado colombiano, ese fue el panorama perfecto para que la joven Linda Caicedo, de 17 años, levantara al estadio con repetidas carreras por sector izquierdo.

En el bando opuesto Adriana, que cumple la misma función que Caicedo en Brasil, se aprovechó de la insospechada titularidad de Daniela Caracas.

La lateral derecha de Colombia jugó en la final su primer partido como titular de la Copa, debido a las ausencias de Carolina Arias, obligada a abandonar la convocatoria por incumplir los protocolos contra el covid-19, y su suplente Mónica Ramos, víctima de una lesión a última hora.

El «sí se puede, sí se puede» retumbaba en el estadio Alfonso López con cada aproximación de las cafeteras. Más de 20.000 almas estuvieron en las tribunas. Apenas unas pocas sillas quedaron vacías para la final de la primera Copa América que se juega en Colombia.

Con una presión alta y retrocesos ordenados, las locales hicieron ver como un equipo terrenal por primera vez a Brasil en la competencia.

Pero en el minuto 37 la esperanza cafetera empezó a apagarse. Debinha tomó un balón desde el sector de Caracas, regateó en dirección al centro y la defensa Manuel Vanegas la derrumbó en el área.

Los abucheos contra la ‘9’ de la ‘seleção’ no fueron suficientes para impedir que marcara el primer gol, con un cobro hacia la mano derecha de la portera Catalina Pérez.

– Desde el banco –

En el segundo tiempo el ánimo y la concentración de las colombianas se empezaron a diluir, al tiempo que Debinha encontró más espacios para asociarse con Adriana y Beatriz Zaneratto.

A su vez, la dupla Catalina Usme-Mayra Ramírez en la punta de Colombia desapareció del juego. Sin delanteras para marcar, la defensa de Brasil subió varios metros y sus laterales se sumaron cada vez más al ataque.

Desde el banco Sundhage, doble campeona olímpica como entrenadora de Estados Unidos, empezó a comerse al entrenador rival con movimientos tácticos.

Pensativo a pocos metros de la sueca, el DT de Colombia, Nelson Abadía, tardó en realizar cambios y no respaldó a Caicedo.

Una de las principales características de Brasil, que explica buena parte de su éxito, es la superioridad física de sus jugadoras.

Durante el torneo, las colombianas lideraron una cruzada para exigir a los dirigentes que atiendan al fútbol femenino. Casi la mitad de las convocadas juegan en la liga local y no tendrán competencia en lo que queda de 2022 porque fue cancelada.

«El fútbol de alto rendimiento, que es el que les da el ritmo de juego a ellas durante todo el tiempo de competencia, es una necesidad imperiosa y lo que han mostrado nuestras futbolistas es que son capaces de enfrentarse a cualquier rival (…) pero nos falta cerrar ese bache», analizó Abadia en declaraciones a la prensa.

La verdeamarelha también disputaba este partido tras derrotar con comodidad a Paraguay en las semifinales.

Colombia, en cambió, sufrió ante Argentina y llegaba con menos energía que su contrincante. Hacia el final del partido Caicedo y Leicy Santos amenazaron el arco de Lorena, pero las piernas no les respondieron a la hora de la definición.

Las ganas de quedarse con su primera corona continental fueron insuficientes para Colombia, que como se preveía cayó derrotada ante la selección que ya tiene ocho de las nueve Copas América.

AFP