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¿Cómo entraron las armas?: Familiares de presos cuestionan nueva masacre en cárcel de Ecuador

Familiares de prisioneros de una cárcel de Ecuador donde al menos 12 personas murieron en otra masacre el lunes se preguntan cómo siguen ocurriendo hechos similares en las cárceles de esa nación.

Se trata del séptimo incidente violento de estas proporciones en el último año y medio. Inicialmente se reportaron 13 víctimas, pero el Ministerio del Interior rectificó la cifra a 12.

La violencia carcelaria ha dejado al menos 350 presos muertos, que se atribuyen, principalmente, a disputas entre miembros de bandas vinculadas con el narcotráfico.

La masacre del lunes ocurrió en la prisión de Santo Domingo de Tsachilas, a unos 100 kilómetros al suroeste de Quito, la capital de Ecuador. Imágenes divulgadas por Reuters mostraron momentos posteriores al violento incidente, en las afueras del penal, donde hombres y mujeres aguardaban inquietos noticias sobre sus parientes presos.

«Yo digo una cosa, las personas que están matando allá adentro, cómo entraron armas (…) los policías son los corruptos», dijo una de las mujeres, mientras otras a su alrededor lloraban, hablaban a través de celulares.

«¿Ustedes no tienen familiares o no les duele lo que uno está pasando aquí afuera», agregó al tiempo que ambulancias y policías en motos entraban y salían del penal.

El gobierno dijo el lunes que «se está haciendo una inspección total al interior» del centro penitenciario. Tras el incidente, el cuerpo de élite de la policía y miembros del Ejército resguardó el lugar.

En su cuenta de Twitter, el ministro del Interior, Patricio Castillo, se refirió a la «dureza» con la que se critica a la policía, pero advirtió que es «tarea pendiente» estudiar la naturaleza humana, en aparente alusión a los hechos recientes.

Las imágenes de los hechos recorrieron las redes sociales y servicios de mensajería, en la que aparecían cuerpos desmembrados y degollados, en medio de un patio de la cárcel. Esos planos pusieron en evidencia la violencia en el ataque, que inicialmente fue catalogado como “una riña”, según el Servicio Nacional de Atención a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI).

El lunes, hacia el final de la tarde, el SNAI informó que se retomó el control del centro.

Carillo dijo el lunes que el gobierno lamenta “muchísimo lo que está sucediendo”, en referencia al grado de violencia empleado y calificó los actos como de “enorme irracionalidad”.

VOA