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Ucrania

El miedo a los bombardeos separa a las familias en ciudad ucraniana de Sloviansk

Sloviansk

Apenas se dijeron adiós, Svitlana ya en el autocar que sale de Sloviansk, ciudad bombardeada por las fuerzas rusas en el este de Ucrania, y su marido Vitaly, que se quedó fuera, sacan sus teléfonos para hablar todavía unos minutos más.

Después de Severodonetsk y Lysychansk, ahora bajo control ruso, Sloviansk es el próximo objetivo del ejército de Moscú. Por eso las autoridades locales han pedido la evacuación de los civiles.

«Envío a mi mujer y después no me queda otra, me alisto al ejército mañana», dice Vitaly.

Este hombre de 30 años asegura a los periodistas de la AFP que dejará su trabajo de fontanero en los servicios municipales de la ciudad, donde vivían más de 100.000 personas antes de la guerra.

El convoy, organizado por las autoridades locales y reunido delante de una iglesia protestante, arranca, con unas 150 mujeres y niños a bordo.

Svitlana, de 43 años y que trabajaba como vendedora en una tienda hasta los bombardeos de la víspera, y su hija de un primer matrimonio, embarazada de seis meses, salieron el miércoles rumbo a Dnipro (centro) y a un destino incierto.

Se suman así a los millones de ucranianos desplazados desde el inicio de la invasión rusa el 24 de febrero.

Vitaly quiere ser más optimista. «Tenían que irse, después de lo que pasó ayer (martes), (los ataques) alcanzaron el centro de la ciudad», explica, mientras se muestra convencido de que Sloviansk no caerá en manos de los rusos y que un día podrá vivir en ella con su familia.

– Abandonar los lugares peligrosos –

Pero, por el momento, las evacuaciones son prioritarias y el número de personas que deciden irse va en aumento.

«Cada día, hacemos salir a hasta 100, o incluso 150 personas», dice Sergii Naumenko, de 28 años, voluntario de la iglesia protestante, que coordina la operación.

«Queremos ayudar a la gente a abandonar los lugares peligrosos. Cada vez es más difícil porque Sloviansk y otras ciudades están siendo bombardeadas. La gente lo necesita», explica.

El martes, los misiles rusos alcanzaron el mercado, en el centro de Sloviansk, y las calles adyacentes. Al menos dos civiles murieron.

Para Ruslan, un comerciante cuya tienda ardió en el ataque, las fuerzas rusas están perpetrando un «genocidio» para sembrar el terror y «dar miedo a la gente, para que huyan» de Sloviansk.

Los que deciden quedarse están conmocionados y denuncian una guerra absurda, que mata a inocentes por estar en el lugar equivocado en el momento erróneo.

Galyna Vasylivna, de 72 años, lamenta la muerte de otra señora mayor en el bombardeo del martes.

«Tenía dos hijas y dos nietos. ¿Por qué tuvo que pasar por ahí? Trabajaba en otro lugar pero pasó por ahí. ¿Había olvidado alguna cosa? Quizás ahora estaría todavía viva».

AFP