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«Fall», el vertiginoso thriller que borró las palabrotas de sus protagonistas

"Fall"

Cuando te cuelgas de una torre a 600 metros del suelo desértico y te sostienes solo por las yemas de tus dedos, es difícil no dejar escapar un par de improperios, incluso si eres un actor de Hollywood rodando una película apta para un público desde los 13 años.

Por suerte, una nueva tecnología en edición llegó al rescate de las estrellas de «Fall», la película que se estrena este viernes en los cines de Estados Unidos, que cuenta la historia de dos jóvenes mujeres que deciden escalar una torre de metal en el remoto desierto de California.

Como es una película, la aventura no resulta según lo planeado, y Becky (Grace Caroline Currey) y Hunter (Virginia Gardner) quedan atrapadas en una diminuta plataforma donde el vértigo es apenas uno de los aterradores desafíos que deben superar.

«Te hablo de los vientos más intensos que he experimentado jamás», dijo Currey a la AFP, sobre el agotador rodaje.

«Gini (Gardner) y yo estamos simplemente aferradas a ese poste, sentadas ahí, balanceándonos, mirándonos».

«Tuvimos un momento tipo ‘¿en qué nos metimos?’ y también el de ‘¿estas son nuestras últimas horas?’,’¿lo lograremos?'».

«Definitivamente había muchas palabrotas en el ambiente y en el aire».

Si bien la película no se filmó en la verdadera Torre de Televisión B67, que es el doble de alta que la Torre Eiffel, los actores de todas formas tuvieron que desenvolverse en una locación aterradora: una torre de 18 metros de altura en la cima de un acantilado en el desierto de Mojave.

Usando ángulos esmerados para no mostrar la montaña, el director británico Scott Mann fue capaz de recrear con efecto realista este thriller independiente con un modesto presupuesto de 3 millones de dólares.

Pero cuando Lionsgate, el enorme estudio de Hollywood, acordó distribuir la película, había un problema.

Los actores maldecían durante toda la película, y con un lenguaje como ese la película podría terminar en calificada como «restringida», lo que afectaría la taquilla.

«Las groseras Virginia y Grace», bromeó Mann en una entrevista con la AFP a través de Zoom.

«No las culpo, porque seamos honestos, en la cima de esta absurda estructura, a cientos de metros de altura y pidiéndoles que improvisen escenas, está completamente justificado que dijeran algo así».

«Definitivamente es mi culpa», admitió.

– ‘Lenguaje vulgar’ –
El presupuesto de «Fall» no permitió nuevas escenas y sus realizadores eran reacios a editar los diálogos.

En su lugar, encontraron una solución creativa: una nueva tecnología, inventada principalmente para el doblaje de idiomas, les permitía cambiar perfectamente las líneas por unas aptas para casi toda la familia.

Esta registra las caras de los actores, aprende los movimientos específicos de sus bocas y manipula esos gestos con efectos computarizados en tres dimensiones para sincronizarlos con el nuevo diálogo.

«Lo que la tecnología permitió fue, en lugar de obligarnos a reconstruir la torre y volver a la montaña, ir a un estudio de sonido», dijo Mann, quien cofundó una empresa que usa esa tecnología.

«Reescribimos esos pequeños momentos, solo para trabajar sobre ese lenguaje vulgar, y retirarlo de la película».

Si bien la herramienta se ha catalogado com «deepfake» (montaje profundo), Mann dice que esa etiqueta implica usos reprochables como pornografía cuando en realidad es mucho más que eso.

«Es un uso interesante, y creo que fue una buena solución», concluyó.

– ‘Salvaje’ –

A pesar de lanzarse a mediados de agosto, un período típicamente de pocos espectadores en el que los estudios estrenan muchas películas sin bombo ni platillo, «Fall» ha recibido reseñas muy positivas.

The Guardian dijo que la película con micropresupuesto debería sonrojar a otros estudios gigantes que lanzan películas «cientos de veces» menos emocionantes, y Vanity Fair la llamó «una fascinante sorpresa de verano».

Para Currey, quien rodó muchas de las escenas de peligro de la película, hacer la película fue «bastante salvaje, nada similar a cualquier cosa que haya hecho antes».

«Y no sabíamos si íbamos a terminar en ‘R’ (Restringida) o PG-13 (Para mayores de 13 años)».

«Hasta donde Gini y yo sabemos, ¡pudimos decir lo que nos dio la gana!».

 

AFP