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Historias de éxitos

HISTORIA DE ÉXITO | Ahymara Espinoza, desde Barlovento y sin dinero en Europa superó una crisis de ansiedad

La balista venezolana Ahymara Espinoza es un ejemplo de perseverancia ante la adversidad, se encuentra en Tokio 2020, a pesar de que no recibió apoyo del Estado, practicó por su cuenta en un terreno de Barlovento, y pagó ella misma sus implementos deportivos para clasificar a los Juegos Olímpicos.

La periodista Jackelin Díaz relató parte de los obstáculos que superó la atleta para llegar a Tokio 2020.

“Tuvo que practicar sola en Venezuela y se grababa a sí misma para poder mejorar”, comento en su cuenta en Twitter donde publicó un video de los entrenamientos que tenía en una casa con techos de zinc.

 

“Tuvo que regresar a al quedarse sin dinero. Es la balista número 40 en el ranking mundial y así tuvo que practicar en los últimos meses. Con todo en contra, logró clasificar a Tokio”, acotó.

Espinoza quedó en el puesto 12 tras ejecutar tres lanzamientos (17.17 m, 16.74 m y 16.50 m).

Ahora la mira puesta estará en el Mundial de 2022.

“Ese es mi objetivo, trabajar por ello.. A seguir luchando, a seguir trabajando”.

Su paso para llegar

En una entrevista para la Associated Press (AP), Espinoza reseñó que la pandemia de COVID-19 le puso todo cuesta arriba, pues tuvo que abandonar su entrenamiento en Eslovenia para atender a su familia en su natal Barlovento (Miranda).

Al regresar al país no recibió el apoyo esperado por el Estado para continuar con sus entrenamientos y mejorar sus condiciones de cara a la competición en Japón. Por eso ha tenido que trabajar en diversas áreas para poder enfrentar la crisis que afecta al país y poder llevar el sustento a su hogar.

La atleta recibe una beca deportiva por alrededor de 10 millones de bolívares (cerca de $2,50) y tiene un sueldo como profesora de educación física de unos 12 millones de bolívares (cerca de $3). Para complementar sus ingresos, ha debido ser taxista y realizar delivery de licores para diversas tiendas y locales comerciales, exponiéndose a la delincuencia que azota esa región mirandina.

“Lamentablemente, no sé qué pasó; no he contado con ese apoyo”, dijo Espinoza a AP.

Además, la pandemia de COVID-19 impidió la realización de otras competiciones internacionales que la ayudaran a mantener su puesto en el ranking mundial, y descendió del puesto 27 al 36 en el escalafón publicado el pasado 22 de junio.

A pesar de todo este escenario, Espinoza ha cumplido sola con sus rutinas de entrenamiento en un estadio de béisbol en Barlovento, sin entrenador, para mantener las técnicas y la destreza, y en su casa hace sus propias rutinas de pesa y resistencia con sus propios equipos.

“Un atleta de alto nivel no trabaja en las condiciones que yo trabajo. Hace falta ese equipo multidisciplinario para trabajar y lograr el objetivo que es ganar”, señaló.