EVTV
Historias de éxitos

HISTORIA DE ÉXITO | Entrega de medicamentos con drones, un emprendimiento con visión de José Otero, migrante venezolano en Colombia

La iniciativa que nació en plena pandemia de COVID-19 basada en un dron hecho con tubos de PVC para llevar medicinas a los vecinos de un sector de Barranquilla en Colombia, hoy se ha convertido en un promisorio servicio de entregas urgentes y tiene una oferta para entrar al mercado de Corea del Sur gracias a la visión de un joven migrante venezolano.

José Alejandro Otero arribó a Colombia para huir de la violencia y la crisis de su país.

En pleno aislamiento, vio una oportunidad en la dificultad que existía para atender a quienes eran sus vecinos por miedo a contagiarse con el virus y fue cuando, sin dinero y sin más que el apoyo de unos amigos, construyó un dron para llevar medicinas a estos pacientes.

A esta primera creación la llamó Scrander, un prototipo refrigerado, con alcance de entre 500 y 700 metros y capacidad de carga de medicinas de hasta 2 kilos.

Superada la peor parte de la emergencia, sus aspiraciones no acabaron con la llegada de las vacunas. Por el contrario, se fueron tan alto como el mismo aparato cuando recibió el dinero para financiar su perfeccionamiento tras ganar dos concursos de innovación.

“Ganamos un concurso, Sena Innova 2020, que se ejecutó en 2021 a través de Colombia Productiva. Recibimos 200 millones de pesos [unos 40.000 dólares] para el desarrollo del dron de cargas ligeras Escarabajo, pero avanzamos con el dron a un segundo concurso», indica Otero en declaraciones a la Voz de América.

«Nos otorgaron 550 millones [unos 110.000 dólares] en financiación para desarrollar el servicio vital de entregas urgentes de medicamentos para llevar hasta 5 kilos refrigerados de medicinas y transformar los techos en factores productivos 4.0 y dejar de tener basuras de techo como hoy lo tienen”, agregó.

Esto le permitió avanzar en el dron de cargas ligeras, que no solo prestará un servicio vital de transporte de medicinas de poco más de 300 dólares en valor, con la temperatura requerida y de uso clínico, desde los techos de las droguerías a las clínicas de Barranquilla. También, para atender otro tipo de situaciones y conectar áreas para suministros de emergencias, logísticas, de seguridad, investigación o monitoreo, por mencionar algunas.

“Puede llevar suministros de un puerto a un buque, de buque a buque en el mar, sirve para crear puentes aéreos en situaciones de catástrofes para los cuerpos rescatistas, para pedidos de alta seguridad, recolectar y hacer seguimiento de muestras de recursos hídricos”, asegura su creador.

El proyecto también involucra educación, pues cuenta con una escuela a través de la oferta de cursos online o diplomados con universidades para formar pilotos certificados que deseen involucrarse en el aprendizaje de estos oficios considerados del futuro.

“Si tiene un hijo puede aprender, los adultos también, una persona de la etnia indígena Wayúuu o en condición de discapacidad auditiva, gracias a que contamos con el sistema de enseñanza con lenguaje de señas. Este año hemos graduado a 65 y cada uno tiene una historia de éxito que contar para abrir oportunidades y gratuitas”, aclara el empresario.

Sin embargo, las buenas noticias en torno a esta invención, concebida para salvar vidas o reducir la intensidad de una emergencia, no terminan desde que Maxdrone alzó vuelo.

Oportunidad desde Asia

Un día, en busca de nuevos horizontes se hizo realidad un convenio con la oficina de negocios de la Embajada de Corea del Sur en Colombia para conocer una start-up de drones en el país asiático.

La empresa emergente, que ganó un reto global de movilidad urbana aérea, le propuso a la firma de Otero co-desarrollar tecnología de software para estos equipos. Los drones 100 % colombianos operarán próximamente dentro del sistema aéreo urbano de Incheon, una ciudad vecina de Seúl, centro neurálgico del transporte coreano.

“Es un proyecto gigante, algo importante porque significa entrar al mercado asiático con ellos y para ellos, es una entrada a Colombia y Latinoamérica con sus ofertas en opciones de software integradas con nuestros drones escarabajo”, explica el profesional en negocios internacionales de 24 años.

El próximo año irán a Corea del Sur para continuar con el proceso de prueba de los drones. Aunque aún no ven la necesidad de abrir una sede en ese país y pueden seguir funcionando desde Colombia, la misión de los próximos vuelos está muy clara para este joven emprendedor que voló muy alto y lejos con la idea de ayudar a la sociedad en conflictos de movilidad: transformar la cara de Latinoamérica ante el mundo como consumidor de tecnología.

Voz de América