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Fact-Cheking

No hay evidencia científica que vincule el covid-19 con las radiaciones inalámbricas de la 5G

Varias páginas web informaron de un estudio, publicado por la catedrática de biofísica estadounidense Beverly Rubik, donde se vincula el coronavirus con las radiaciones inalámbricas de la tecnología 5G. El texto, compartido por unos 800 usuarios en redes sociales desde marzo de 2021, se basa en una prepublicación o preprint, es decir, no ha obtenido aval de otros científicos. Por otra parte, la posible relación de coronavirus y la 5G ya ha sido descartada por los expertos: la pandemia ha llegado a lugares donde no ha sido desplegada aún la tecnología, que además utiliza longitudes de onda más superficiales que sus antecesoras, como la 4G.

“Nuevo estudio internacional confirma una relación entre el COVID-19 y la exposición a radiación inalámbrica” titula este artículo, que se hace eco de un informe del que también informaron otras publicaciones (1).

Según el resumen del estudio, los firmantes investigan “un posible factor ambiental en la pandemia” del coronavirus, en concreto “la radiación de radiofrecuencia ambiental de los sistemas de comunicación inalámbrica”. “El COVID-19 surgió en Wuhan, China, poco después de la implementación de la 5G (…) en toda la ciudad” y después se extendió “a nivel mundial, lo que demuestra una correlación estadística con las comunidades internacionales con antenas 5G instaladas”.

Captura de pantalla de una página web, realizada el 12 de julio de 2021

El estudio es una prepublicación

El físico y doctor en neurociencia español Alberto Nájera, vocal del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS) español, señaló sobre el estudio de Beverly Rubik que se trata de un “preprint” o prepublicación, como puede verse en la propia página donde está publicado el texto. Esto quiere decir que es un texto sin el aval o el respaldo de los pares de Rubik.

“No existe ninguna evidencia que avale este tipo de afirmaciones”, advirtió Nájera sobre el abstracto que compartieron desde las páginas los usuarios.

Captura de pantalla de la página de publicación del estudio de Beverly Rubik, realizada el 12 de julio de 2021

A continuación, AFP Factual verifica las principales afirmaciones del resumen:

1 -“El COVID-19 surgió en Wuhan, poco después de la implementación de la 5GEngañoso

La tecnología 5G es considerada el futuro de la telefonía móvil, ya que se supone ofrecerá una banda ancha mucho mayor para liderar la transición digital de las economías, desde los vehículos autónomos a la inteligencia artificial. Las redes 5G son promocionadas como un salto exponencial en la cantidad y velocidad de los datos inalámbricos, lo que permitirá el futuro desarrollo de industrias, la realidad virtual y la atención de salud en línea, entre otras.

La primera red nacional de telefonía móvil de quinta generación o 5G la lanzó Corea del Sur en abril de 2019 y los primeros registros del nuevo coronavirus aparecieron en diciembre de 2019 en China.

La ciudad de Wuhan fue pionera en introducir la cobertura 5G en sus telecomunicaciones en China, pero no fue la única. El 1 de noviembre de 2019, casi dos meses antes del surgimiento del covid-19, el 5G llegó oficialmente a más de 50 ciudades del país de la mano de tres compañías de telecomunicaciones chinas. Además, en junio de 2019, aunque de forma limitada, ya existía cobertura 5G en una decena de localidades del país, incluida Wuhan. A mediados de octubre de 2019, según la agencia china Xinhua, había 1.580 estaciones de 5G instaladas en esa ciudad.

En 2018 ya se habían realizado pruebas de esta tecnología en un grupo de ciudades pilotos, entre las que se encontraba Wuhan, junto con otras 16 ciudades más. En febrero de 2018, se inauguró allí la primera estación piloto de 5G de la provincia de Hubei.

2 – El covid-19 “se extendió a nivel mundial, demostrando una correlación (…) con las antenas 5G instaladas”Falso

El profesor Nájera respondió a AFP Factual en julio de 2021 que el vínculo que afirma el estudio “es absolutamente falso. No hay evidencia de que esto ocurra”. El experto destacó que la pandemia “se está cebando en India, donde la cobertura móvil se limita a grandes ciudades, pero la incidencia del virus, no”. En este mapa de la plataforma Ookla puede comprobarse cómo no hay cobertura o despliegue alguno de la 5G en India, que al 12 de julio de 2021 era el tercer país con mayor número de víctimas mortales por el virus.

Otros mapas de cobertura 5G muestran puntos aislados de la llegada de esa tecnología en Portugal, por ejemplo, donde las autoridades decretaron el 1 de julio el toque de queda en 45 municipios de todo el país para frenar el aumento de contagios.

Irán, el país de Oriente Medio más afectado por la pandemia, en otra región del mundo, no tiene despliegue ni cobertura de 5G. Ecuador, uno de los países latinoamericanos más golpeado, tampoco registra en los mapas de cobertura 5G despliegue alguno.

Captura de pantalla, realizada el 12 de julio de 2021, de la página Nperf.com sobre cobertura mundial de la 5G, con círculos y flechas verdes señalando Ecuador e Irán, donde no aparecen los puntos morados que marcan la implantación de la tecnología

3 – “Identificamos varias formas en las que la RFR puede estar contribuyendo al COVID-19 como cofactor ambiental tóxico”Falso

Nájera señaló: “Ni esta ni otras afirmaciones, como que la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia [RFR, en el texto viral] interfiere con funciones fisiológicas, conductuales o psicológicas, son ciertas”. “El texto se basa” en afirmaciones de Rubik sobre que “la energía de la naturaleza está en sintonía con supuestas frecuencias que interactuarían con nuestras células, lo cual es falso”, concluyó Nájera.

“No se ha observado en los seres vivos expuestos a ondas 5G ninguna alteración respiratoria ni del metabolismo energético a nivel celular. Mucho menos las alteraciones respiratorias dramáticas propias de la neumonía por SARS-CoV-2”, evaluó, en esta verificación de AFP en mayo de 2020, el doctor Luis A. Pérez Romasanta, jefe de Oncología Radioterápica en el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca.

4 – “En particular, la 5G, que implica la densificación de la infraestructura 4G, ha exacerbado la prevalencia y la gravedad del COVID-19”Falso

“Debemos especificar qué tipo de radiaciones y a qué niveles” son inocuas las radiaciones electromagnéticas de las que habla el estudio compartido, afirmó Alberto Nájera. “Estudios científicos rigurosos establecen los niveles a los cuales se producen efectos y agencias independientes establecen esos límites de seguridad”, comentó el profesor universitario.

La radiación de los teléfonos móviles “es poco intensa y penetra poco” en el cuerpo humano, dijo Nájera en mayo de 2020. “La potencia que emiten las antenas es extremadamente baja”, señaló en febrero de 2021. “A los niveles habituales de exposición, que están muy por debajo de los límites establecidos, no existe evidencia de que se produzcan efectos sobre la salud humana”, destacó.

La Comisión Internacional para Protección de Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP, por sus siglas en inglés) explica que todos los teléfonos móviles, sea cual sea su generación tecnológica, “operan en el rango de radiofrecuencia del espectro electromagnético, de varios cientos de megahercios a varios gigahercios, para permitir llamadas telefónicas sin cables y transmisión de datos”.

“Después de 30 años [de estas radiofrecuencias] no tenemos evidencia científica de que haya un efecto sobre la salud”, coincidió el físico español Nájera al insistir en que la radiofrecuencia “es inocua (…) siempre que trabajemos a los límites que ya han establecido los agentes internacionales”, como la propia ICNIRP. “Estamos entre 10.000 y 100.000 veces por debajo del límite de seguridad”, señaló Nájera, por lo que “tenemos un colchón amplio”.

Sobre la infraestructura 4G respecto a la 5G, Federico Ruiz, director del Observatorio Nacional 5G español (con participación estatal), explicó a AFP Factual en 2020: “Aunque la información digital que contienen sea muy diferente, desde el punto de vista electromagnético una señal 5G y una 4G son básicamente lo mismo”.

La tecnología “5G va a permitir tener antenas más pequeñas y más cerca de la gente. (…) Si yo me tengo que comunicar con la antena al estar más cerca mi equipo tiene que emitir menos intensidad”, aclaró Nájera.

Sobre las bandas de frecuencia, las de 5G “están cerca de las utilizadas actualmente por la 4G o el wifi”, señaló Olivier Merckel, experto de la agencia de seguridad sanitaria francesa (Anses). “A partir de 10 gigahercios la energía electromagnética apenas penetra en el cuerpo, se concentra al nivel de la piel”, explicó.

El experto francés advirtió que, aunque hay “estudios que han mostrado la existencia de efectos biológicos sobre parámetros muy específicos, como el sueño o la tensión”, eso no quiere decir obligatoriamente que haya un riesgo para la salud. Los efectos biológicos muestran que el cuerpo se adapta a las variaciones de su entorno, dijo.

Manifestación contra el uso obligatorio de mascarillas ordenado por el gobierno español para frenar los contagios de coronavirus, en Madrid el 16 de agosto de 2020 ( AFP / Javier Soriano)

Por otra parte, Xavier Vilajosana Guillén, investigador principal del grupo de investigación Wireless Networks en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), comentó, en febrero de 2019 de AFP Factual, que todos los sistemas de telecomunicaciones de hoy día “utilizan ondas electromagnéticas en bandas de muy alta frecuencia, pero estas ondas son mucho menos energéticas que, por ejemplo, la luz visible o la luz del sol”.

El ser humano ha vivido los últimos 100.000 años expuesto “a radiaciones de mucha más alta frecuencia”, estimó Vilajosana. Según el experto en 5G, “no se ha podido demostrar que [las ondas electromagnéticas] tengan ningún efecto sobre la salud humana”.

La radiación puede ser “ionizante y no ionizante, y aunque la radiación ionizante (como los rayos X o reacciones nucleares) puede causar graves efectos para la salud, como cáncer, la radiación no ionizante a los niveles del 5G no puede causar tales efectos”, explicó Rodney Croft, profesor de la australiana Universidad de Wollongong, y también miembro la ICNIRP.

El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos indica en su “Diccionario de cáncer” que respecto a la radiación no ionizante “se ha establecido que la mayoría de tipos de radiación no ionizante no producen cáncer”.

AFP Factual ya ha verificado en otras ocasiones la posible vinculación de la tecnología 5G con el coronavirus o afecciones respiratorias, además de preguntar a expertos por si influye en la absorción de oxígeno o en la muerte de aves, en episodios ocurridos en España o Italia. Incluso se comparó anteriores brotes epidémicos con despliegues tecnológicos. Los científicos también descartan que la nueva tecnología que se está implantando en el sector de las comunicaciones móviles afecte a nivel celular al ser humano.