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Ortega y Murillo asumen nuevo mandato en Nicaragua aislados de la comunidad internacional

Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo serán investidos este lunes 10 de enero para un nuevo período en la presidencia y vicepresidencia de Nicaragua acompañados de sus aliados ideológicos, pero faltarán los jefes de Estado y gobierno de gran parte de la comunidad internacional que han declinado asistir al evento.

La investidura cierra el proceso que comenzó con los polémicos comicios de noviembre pasado, calificados como «farsa» y faltos de legitimidad.

Ortega, quien retornó al poder en 2007, será juramentado para cinco años más como presidente de la nación centroamericana, lo que significa que liderará al país hasta el 2027. De concretarse el plazo, pasará 20 años consecutivos en el poder.

La crisis en Nicaragua se agudizó tras las protestas contra Ortega en 2018. Varios intentos de diálogo nacional se interrumpieron desde entonces.

Presión internacional

Ortega asume otro periodo bajo la presión internacional que ha crecido después que encarceló a la mayoría de sus opositores, algunos de ellos precandidatos presidenciales para facilitar su camino a la reelección. Incluso puso tras las rejas a antiguos compañeros de armas del Frente Sandinista de Liberación Nacional que hoy se le oponen.

La misma presión ha obligado a que varios países de la región decidieran no asistir a la investidura. Entre estos están Argentina y México.

José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch, cuestionó al presidente mexicano Manuel López Obrador en su cuenta de Twitter por haber anunciado una comitiva.

“¿Cómo es posible que México avale esta farsa construida sobre la base de una represión?”, dijo Vivanco. Sin embargo Daniel Millán, jefe de la Oficina de la Cancillería mexicana indicó que no enviarían a ningún representante a la inauguración de Ortega.

Argentina tampoco asistirá al evento en Managua, según informó el diario El Clarín. El anuncio causó revuelo después de que el presidente Alberto Fernández asumió la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y Caribe (CELAC), con el apoyo del gobierno de Daniel Ortega.

“De parte de Argentina, solo asistirán partidos políticos pro dictadura de forma independiente, pero el gobierno no enviará una representación oficial. Eso es lo importante”, expresó el activista de derechos humanos Agustín Antonetti.

Los nicas exiliados han pedido a la comunidad internacional que desconozca este mandato de Ortega.

Exiliados temerosos

Desde el exilio, el nuevo período de Ortega es visto como una amenaza. Francisca Ramírez, una líder del Movimiento Campesino asegura que esto es garantía “que el desplazamiento forzoso va a continuar”.

“Hoy (domingo) casualmente fueron secuestrados varios campesinos; la persecución sigue hacia el campesino. Si Ortega sigue en el poder va a haber más muertos, más secuestros, más desapariciones y es por eso que hoy demandamos coherencia a la comunidad internacional, porque Ortega ha cometido crímenes de lesa humanidad y por eso venimos a manifestarnos”, dijo Ramírez a la Voz de América durante una vigilia celebrada en la Plaza de la Democracia en Costa Rica.

Ramírez salió de Nicaragua hace más de dos años por temor a ser encarcelada y hoy vive en una finca en Costa Rica alejada del bullicio de la ciudad, sin embargo anhela retornar a Managua para continuar su lucha por los derechos humanos.

“Somos seres humanos que necesitamos el retorno de la democracia, pero no como las elecciones que hizo el 7 de noviembre. Buscamos unas elecciones libres, transparentes. Nicaragua es un país que está secuestrado, es una dictadura que se impone por las armas”, agregó la activista.

La excomandante guerrillera Mónica Baltodano, quien lucho junto a Ortega para derrocar al gobierno de Anastasio Somoza en la década de 1970, también ve con preocupación un nuevo mandato del oficialismo.

Voz de América