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¿Tiene Maduro razones para negociar acuerdos con sus opositores en París y México?

El régimen de Nicolás Maduro vuelve este viernes a un cara a cara con sus opositores, esta vez en Francia, con un interés más centrado en asuntos económicos y su reconocimiento internacional que en dar concesiones a quienes le adversan, de cara a las presidenciales de 2024, observan expertos en ciencias políticas.

El encuentro privado entre las delegaciones del oficialismo y la oposición ocurrirá en el marco del Foro por la Paz en París, días después de que Maduro viajara al extranjero y conversara fugazmente con figuras mundiales, algo insólito en los últimos tres años.

El equipo de Maduro retransmitió en redes sociales y el canal del Estado sus encuentros espontáneos con líderes del mundo occidental durante la cumbre climática de Egipto, como Emmanuel Macron, de Francia, y el primer ministro de Portugal, António Costa.

También, se vieron imágenes de una fugaz conversación y estrechón de manos con John Kerry, exsecretario de Estado de Estados Unidos. El Departamento de Estado aclaró que Maduro interrumpió una reunión de Kerry y que la interacción no fue planificada.

El presidente venezolano no había tenido encuentros de ese tipo en el extranjero desde que en 2019 cerca de 50 gobiernos del mundo lo desconocieron como mandatario y reconocieron en ese cargo, en cambio, al líder opositor del Parlamento, Juan Guaidó.

Entonces, países como Estados Unidos presionaron por su renuncia para abrir camino a una elección presidencial justa y transparente. El expresidente Donald Trump intensificó las sanciones económicas contra el chavismo, haciendo llamados a una transición.

Sin cambios en el establishment político del país suramericano, la oposición venezolana apostó dos años después por una negociación con la venia de sus aliados internacionales. Noruega facilitó en agosto un proceso de negociación en Ciudad de México que apenas duró dos meses, antes de que el oficialismo se retirara de esa mesa de diálogo.

Este viernes, en París, las delegaciones del chavismo y de su oposición mayoritaria para México vuelven a sentarse en un cara a cara tras 13 meses de paralización del diálogo, ahora con los gobiernos de Francia y Colombia como potenciales mediadores.

Macrón, quien según el politólogo venezolano Eduardo Valero busca llenar el vacío de liderazgo que dejó la ex primera ministra de Alemania Angela Merkel, abogó este jueves en París por que se retome “lo antes posible” la negociación de México para alcanzar “un acuerdo humanitario y garantías políticas” a favor de los venezolanos.

Lo declaró así al recibir en el Palacio del Elíseo al presidente de Argentina, Alberto Fernández, quien también tratará este viernes “la situación de Venezuela”, dijo Macrón.

El presidente colombiano Gustavo Petro abogó en París en la víspera por una reunión directa entre el presidente de EEUU, Joe Biden, y Maduro para tratar temas ambientales y políticos, mencionando especialmente las elecciones presidenciales previstas para 2024.

El canje con Washington de sobrinos de su esposa Cilia Flores, el retiro de sanciones contra un primo de ella que era tesorero de la estatal PDVSA y sus interacciones con dirigentes de talla internacional parecieran dibujar a un Maduro “cada vez más fortalecido”, pero que sigue teniendo razones para negociar, evalúa el politólogo Jesús Castellanos.

Existe otra cara del asunto, sin embargo: prevalece su percepción global como “gobierno autoritario”, el informe de la misión de Naciones Unidas fue “brutal” en su responsabilidad en crímenes de lesa humanidad y la elección presidencial de 2018 sigue siendo considerada como una votación “fraudulenta” por decenas de gobiernos.

La incontinencia de la migración de miles de venezolanos hacia países de América y el resto de los continentes también se cuentan entre los temas de impacto para Maduro, opina.

Castellanos cree que Maduro está dispuesto a dar algunas concesiones en el diálogo con su “fragmentada” oposición “a cambio de un mayor reconocimiento internacional”.

Otro motivo, inclinado más hacia el interés del chavismo, sería “terminar de dinamitar” el gobierno interino de Juan Guaidó para reducir la capacidad de delegación opositora, dice.

La “buena fortuna”

Maduro “goza de buena fortuna” porque ha resistido políticamente los embates de sus opositores desde hace al menos 7 años y ahora “está cobrando” su resistencia, a pesar de los métodos que ha empleado para ello, afirma el politólogo Eduardo Valero.

El profesor universitario considera que el presidente de Venezuela “resistió el castigo del boxeador contrario” desde la derrota del chavismo en las elecciones parlamentarias de 2015, las manifestaciones masivas de calle de 2017 en su contra y el aislamiento internacional producto del desconocimiento como mandatario, hace tres años.

“Maduro está cobrando políticamente hoy en día esa ‘bombita’ que le puso la situación geopolítica a raíz del conflicto de Ucrania”, con las potencias occidentales, esencialmente las europeas, de combustible y energía de cara al invierno en plena guerra.

Ese evento armado iniciado en febrero por Rusia, antes responsable de casi 70 % de la energía del continente europeo, ha postulado a la Venezuela de Maduro como un potencial proveedor de gas y petróleo para naciones como Francia, donde hoy están sus delegados.

“Venezuela tiene reservas para 250 años en gas natural y Europa tiene la tecnología para invertir en los pozos desactivados por falta de inversión del Estado venezolano. Volvimos a 1935 (inicio de la era petrolera en el país suramericano”, dijo Valero a la Voz de América.

La aparente resurrección de la negociación entre Maduro y sus opositores ocurre en momentos en que Washington se siente “entrampado” por la falta de resultados de la fórmula del gobierno interino de Guaidó, observa Valero. En estos momentos, Venezuela pasa a ser un problema “de tercer orden” para la política exterior estadounidense, indica.

“Promover una reunión en México entre los dos factores es un problema muy pequeño frente a lo que dijo Macron en marzo, de que esta guerra en Ucrania es larga”, señaló.

Maduro “se está vendiendo como el hombre que puede ayudar a resolver” la crisis energética de Europa en medio del conflicto y, por ello, opina, los acuerdos políticos y electorales pueden ser la luz verde que se necesita para regresar a Venezuela al concurso energético internacional, con una negociación de por medio de París hasta México.

Diálogo con extranjeros

Maduro ha dejado claro que su interés es dialogar con actores internacionales y no con los domésticos, es decir, con sus detractores, opina el politólogo Pablo Andrés Quintero.

El especialista en comunicación política coincide con Valero y Castellanos en que el líder del chavismo busca “algún tipo de legitimidad” para un beneficio económico.

A su entender, Maduro aprovecha la coyuntura geopolítica y energética para lograr “beneficio propio”, atraer inversión extranjera y “abrirse a los escenarios internacionales”, si logra el levantamiento o relajación de las sanciones económicas en su contra.

Esa estrategia económica del chavismo contemporáneo y su participación en mesas de negociación como las de París, y eventualmente la de México, también “buscan derrotar la idea de que existen dos gobiernos en Venezuela, sino que existe uno solo”, advierte.

Reportes de la prensa internacional indican que tres de los cuatro principales partidos de oposición no están ganados a renovar un estatuto que fundamenta al gobierno interino de Guaidó, más allá del 31 de diciembre de este año.

El líder opositor, por su parte, ha defendido esa iniciativa como una obligación constitucional para la democracia.

“No tiene tantos incentivos desde el punto de vista política nacional. En Venezuela, existe una oposición desorganizada, con muy poco que ofrecer. El interés de Maduro es básicamente aumentar su campo de acción diplomático y regresar a la competencia internacional. Eso le da cierto grado de legitimidad”, remarcó Quintero.

V0A