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Escuelas británicas contra el discurso misógino del «influencer» Andrew Tate

Director de un colegio londinense, Nick Hewlett nunca había oído hablar del «influencer» Andrew Tate, pero después de ser alertado por un padre decidió actuar contra la perniciosa retórica misógina que difunde en las redes sociales.

El St Dunstan’s College, como otros centros británicos, empezó hace meses a sensibilizar a sus alumnos sobre el fenómeno, sin esperar a la detención de Andrew Tate en Rumanía a finales de diciembre.

Tate, un exkickboxer de 36 años está acusado junto a su hermano de «constituir un grupo criminal organizado, de tráfico de seres humanos y de violación».

A raíz de esta detención muchos adultos conocieron la existencia de este británico, que ya era una estrella entre los adolescente del mundo anglosajón y más allá. Su nombre fue uno de los más buscados en Google en 2022.

Tate es conocido por los vídeos en los que ofrece su visión de la masculinidad y el éxito, puro en mano y músculos al aire. Para él, el éxito es sinónimo de riqueza, dominación, posesión de mujeres y coches de lujo.

Entre sus mensajes más polémicos figura uno en el que se refiere a las mujeres como «la propiedad» de los hombres.

En un tuit del 26 de enero, afirmó: «Un hombre que nunca lucha, nunca será un hombre poderoso (…) Si quiere convertirse en un héroe, tendrá que sufrir». Para él, «la vida masculina es una guerra».

Basta pronunciar su nombre para desatar un acalorado debate en un grupo de jóvenes.

«Al principio pensé que tenía un buen mensaje. Animaba a los hombres a ir al gimnasio. Hablaba de masculinidad cuando muchos hombres están perdidos en su identidad», explica Kieran, de 17 años, a la salida de su escuela del norte de Londres.

Jon, de 18 años, sigue apreciando parte de su discurso, pero admite que habla de las mujeres «como si fueran un objeto».

«Nunca me gustó», dice Lilly, de 17 años, la única chica del grupo.

«Tras su detención, hablé con mi madre y mi hermana y me di cuenta de la gravedad de la acusación», reconoce Kieran.

Intentó bloquearlo en las redes sociales, pero su contenido seguía apareciendo y la prohibición de Tate en algunas plataformas no bastó para frenar su influencia.

 

– «Masculinidad tóxica» –

 

«¿Tenemos una idea clara de cómo es la masculinidad moderna? Lo dudo (…) eso crea un gran vacío que algunos aprovechan», considera Nick Hewlett, el director del St Dunstan’s College.

Ante este fenómeno, esta escuela privada del sur de Londres incorporó el caso de Andrew Tate a un curso ya existente. A partir de los 11 años, sus alumnos estudian los estereotipos de género y la igualdad entre hombres y mujeres. A los 13 años ya abordan el tema de la «masculinidad tóxica».

«De los 1.200 estudiantes, no cabe duda de que algunos están bajo la influencia de Andrew Tate», asegura Hewlett.

«Si la escuela no lo hace, ¿quién va a cuestionar sus opiniones? Estos jóvenes van a tener una visión distorsionada de lo que significa el éxito», agrega.

Las lecciones adoptan la forma de un debate entre chicos y chicas, en el que el profesor actúa como moderador. Juntos «diseccionan» el discurso de Tate y otros «influencers».

 

– Padres desarmados –

 

Natasha Eeles, fundadora en 2018 de Bold Voices, organismo que interviene en establecimientos escolares para luchar contra la desigualdad de género, oyó hablar por primera vez de Andrew Tate en mayo de 2022. Actualmente, el 70% de las escuelas que la llaman quieren hablar de Andrew Tate.

«Su retórica se basa en estereotipos en torno a la masculinidad que son muy difíciles de combatir», explica.

Bold Voices elaboró hace unos meses un folleto para ayudar a los padres desarmados a entablar un diálogo con sus hijos.

Entre sus consejos figura hacer preguntas abiertas (¿qué piensas de él?) y explicar conceptos como misoginia, homofobia, etc.

«Muchos padres y profesores tienen pánico a Andrew Tate», afirma Michael Conroy, fundador de Men at Work, que ayuda a profesores y trabajadores sociales a dialogar con hombres jóvenes.

«Los profesores explican que los jóvenes suelen llevarlo a clase citando sus frases, sea cual sea el contexto», afirma.

Mientras Andrew Tate está en prisión preventiva, sus vídeos siguen siendo virales y él o sus colaboradores siguen tuiteando.

¿Podría su encarcelamiento reducir su influencia? «Si es así, no seamos ingenuos, otros que ya están en la misma línea ocuparán su lugar», advierte Conroy.

AFP