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Pérdidas económicas e incertidumbre en Ecuador en medio del malestar social

El malestar social que llevó al paro nacional impulsado por la comunidad indígena de Ecuador ha provocado pérdidas para el sector productivo, público y privado, de 500 millones de dólares, mientras el nivel del riesgo país se ha elevado desde el inicio de las protestas, de acuerdo a informes oficiales divulgados el domingo.

Cada día de paralización ha representado entre 40 y 50 millones de dólares de pérdidas en el sector productivo, afirmó el ministro de Producción, Julio Prado, en rueda de prensa al presentar una evaluación sobre las áreas de mayor afectación.

Sobre el riesgo país —indicador que mide las probabilidades de incumplir con las obligaciones financieras— Prado indicó que tras aumentar en 295 unidades, se ubica “por encima de los 1.055 puntos”, lo cual encarece el crédito al que se accede a nivel internacional y “podría afectar el crédito a nivel local”.

Debido a las movilizaciones impulsadas por la mayor organización indígena del país, que incluyen cierre de vías, toma de instalaciones e incidentes violentos, la empresa petrolera estatal Petroecuador registró el cierre de 1.094 pozos y 31 torres, según Prado.

El crudo es el principal producto de exportación de Ecuador y la mayor fuente de ingresos de la caja fiscal, con aportes del 30% aproximadamente.

Las reservaciones de turistas se desplomaron 80% debido a cancelaciones y redundaron en pérdidas por 50 millones de dólares para el sector, señaló Prado.

Pedido de destitución del presidente Lasso por «grave conmoción interna»

En medio de la crisis política en Ecuador, la atención se centra también en la decisión que adoptará la Asamblea Nacional cuando retome el debate sobre la destitución del presidente Guillermo Lasso por grave conmoción interna.

El pedido del bloque opositor Unión por la esperanza (Unes) requiere el respaldo de 92 asambleístas para aprobar la medida, contemplada en el artículo 130 de la constitución. Otros bloques parlamentarios como la Izquierda Democrática, el Partido Social Cristiano, y el bloque oficialista CREO han rechazado públicamente la medida.

La solicitud fue debatida el sábado por los 137 asambleístas. El reclamo incluye que se adelanten las elecciones invocando el artículo 130 de la Constitución en su numeral 2. Este le da la facultad a la Asamblea Nacional de destituir al presidente de la República en caso de “grave crisis política y conmoción interna”.

La sesión del sábado, que se extendió hasta el domingo, fue suspendida luego de más de ocho horas de duración. La votación para resolver el pedido no se producirá de forma inmediata, sino luego de 72 horas. Solo después de ese tiempo se sabrá si se consiguen los 92 votos, de 137, para la eventual destitución.

Bajó la tensión en las calles

El fin de semana bajó la tensión que se vivió en las calles de Quito días atrás. Las calles de la capital ecuatoriana tuvieron circulación vehicular en su mayoría y las protestas se disiparon, aunque hubo poca presencia de habitantes en las principales vías.

A pesar de que se intentaron retomar las actividades normales, la posibilidad de que el paro nacional que impulsa la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE) vuelva a encenderse está latente.

El sábado en la mañana, a diferencia de lo que habían sido los días anteriores, hubo cierta calma en las afueras de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, CCE, lugar al que el gobierno del presidente Guillermo Lasso permitió el acceso el jueves último a cientos de indígenas, en un aparente gesto de apertura y acercamiento.

La CCE estuvo acordonada previamente por policías y militares, ante la posibilidad de que se transforme en sitio de reunión de manifestantes, quienes llegaron a Quito la última semana, tal como ocurrió en el paro nacional de octubre de 2019, y catalogado hasta entonces como el más violento registrado en Ecuador durante el periodo democrático.

La aparente calma del sábado y el domingo fue muy diferente a los hechos que se produjeron en el mismo sitio la noche del viernes, cuando arreciaron los enfrentamientos con los uniformados, en medio del lanzamiento de gases lacrimógenos.

Sin embargo, en zonas cercanas a la Casa de la Cultura, la Asamblea Nacional y la Contraloría General del Estado, que están en el mismo sector, indígenas y policías conversaron sobre los grandes problemas que enfrenta el país, como la economía, la falta de empleo, escasez de medicinas en los hospitales públicos, inseguridad ciudadana, entre otros.

La Voz de América constató una de esas conversaciones a pocas cuadras de la sede del legislativo. Tres policías hablaban amenamente con indígenas, pese a las tensiones registradas los días anteriores. En medio del diálogo, un predicador se acercó y solicitó a las presentes que lo escucharan mientras oraba por mejores días para el país.

Iza dice que el paro nacional sigue

La poca tensión en las calles contrastó con la que aún se vive en el ámbito político, matizada por la falta de acuerdos entre los máximos dirigentes de la CONAIE y el gobierno de Guillermo Lasso.

Así se evidenció el sábado con la presencia del presidente de la organización indígena, Leonidas Iza, en una reunión que convocó el titular del legislativo, Virgilio Saquicela, y en la que también estuvieron presentes el arzobispo de Quito, los ministros de Gobierno y Relaciones Exteriores, el secretario de la Administración Pública y la presidenta del Consejo Nacional Electoral, entre otros. La sede de este encuentro fue la Basílica del Voto Nacional.

Sin embargo, este domingo Iza comunicó que el paro sigue. Lo hizo directo a sus bases, agrupadas en la Universidad Central del Ecuador, lugar que ofreció sus instalaciones como albergue temporal de los manifestantes, que llegaron principalmente desde zonas de la Región Interandina.

“Estamos aquí, para llevar los 10 puntos, como respuesta, a nuestras comunidades, a nuestros pueblos, compañeras y compañeros”, dijo Iza.

Voz de América