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En tu día Patrona de Venezuela apiádate de nosotros

A 368 años de la aparición de Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela,  te pedimos Madre Santa, te apiades de tus hijos venezolanos y nos ayudes a transitar por el camino de la libertad.

Nuestra Señora de Coromoto es la Patrona de Venezuela, y la historia cuenta que apareció en la ciudad de Guanare un 8 de septiembre de 1652.

La imagen de la Virgen María se le apareció al indio Coromoto cuando éste atravesaba un riachuelo, ella le pidió que fuese donde los blancos y se bautizara.

Coromoto no hizo caso al primer llamado de nuestra madre, y la Virgen volvió a aparecerse en su bohío, el Cacique todo desubicado e incrédulo de lo que estaba viendo cogió una flecha y la apuntó para matarla, pero al ver que aquella señora de tan inigualable belleza se acercaba lanzó la flecha e intentó empujarla, pero ella desapareció, dejándole en la mano un pequeño pergamino con su imagen grabada.

El Cacique Coromoto al ver que la Señora no había logrado nada con él, huyó a la selva, donde lo mordió una serpiente venenosa, entonces fue allí cuando comenzó a pedir el bautismo, el cual le fue administrado por alguien que pasaba por el lugar.

Al bautizarse se convirtió en apóstol entre los indígenas, pidiendo a estos que no se separaran del misionero y que se bautizaran. Luego de lograr su cometido, Coromoto falleció.

A partir de allí, la Iglesia Católica decidió tomar esta segunda aparición (11 de septiembre) como la fecha para la adoración de la Virgen de Coromoto, a la que en octubre de 1944 el Papa Pío XII, declaró como «Celeste y Principal Patrona de Venezuela».

Hoy en día, en Guanare (estado Portuguesa), en el lugar de la segunda aparición fue construido un templo de inigualable espiritualidad, el Santuario Nacional de Nuestra Señora de Coromoto, el cual fue consagrado el 7 de enero de 1996, e inaugurado con la solemne Eucaristía presidida por su Santidad el Papa Juan Pablo II, el 10 de febrero de 1996.

Una muestra de que no estamos solos

Entre el 9 y 15 de marzo de 2009 la Reliquia , fue sometida a un tratamiento de conservación, con la aprobación de la Conferencia Episcopal Venezolana.

Una de las restauradoras de nombre Nancy Jiménez, en el 2009, durante el proceso de restauración de la reliquia, manifestó que cuando observó la estampa por el microscopio pudo ver que el ojo izquierdo de la virgen, del tamaño de la punzada de una aguja, era perfecto, y dentro se podía ver un ser masculino sosteniendo algo en la mano. Es el indio Coromoto, que quedó grabado en su mirada.

Retrocedió desconcertada. “Es un globo ocular con iris, con retina, fue el susto de mi vida, sentí como si una presencia viva me estuviese mirando” añadió.

Esta imagen no es hecha por mano humana, hay algo sobrenatural en ella, algo que transmite amor puro a sus hijos y que nos deja saber que no estamos solos.

Su belleza habla por sí sola

En el ojo derecho se ve el mapa de Venezuela de entonces, tiene estrellas en la frente que corresponden a la constelación de la fecha y hora cuando apareció: 8 de septiembre de 1652, entre las 6:00 y 6:30 PM.

El cabello tiene la forma del templo de Guanare, “como si los arquitectos lo hicieron guiados por el Espíritu Santo”, en la imagen original se observa que no tiene corona sino un penacho indígena de plumas u hojas; que no está sentada en un trono sino en la entrada de un bohío y a sus espaldas se pueden ver cañas con símbolos que se han comprobado significa en arameo “La mujer más llena de gracia”, mientras que el niño sí vestido como un rey y sosteniendo el planeta.

La Coromoto es la única aparición aprobada por la iglesia donde se le muestra a una familia (el indio Coromoto estaba junto a la suya en ese momento de la aparición) y como el demonio juega a romper hogares mediante la diáspora, así como la realidad que estamos viviendo los venezolanos en la actualidad con la separación de familias enteras, por lo que tenemos la plena certeza que ella va a intervenir por nosotros para reunirnos junto a nuestros seres queridos. Así como ha sido reconstruida su efigie, nosotros reconstruiremos nuestro hogar.