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EE.UU

EEUU sigue buscando respuestas al «síndrome de La Habana»

La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) concluyó que es poco probable que un adversario extranjero esté usando microondas u otras formas de energía dirigida a atacar a cientos de diplomáticos estadounidenses y oficiales de inteligencia que atribuyen sus lesiones cerebrales y otros síntomas a lo que se conoce como «síndrome de La Habana».

Sin embargo la CIA también advirtió que un número menor de casos sigue desafiando la explicación.

Fue en 2016, cuando por primera vez diplomáticos en la embajada de Estados Unidos en La Habana informaron que cientos de miembros del personal estadounidense se enfermaron, con síntomas que van desde náuseas y mareos, hasta dolores de cabeza debilitantes y problemas de memoria.

Síndrome de La Habana
Se informaron casos sospechosos del llamado síndrome de La Habana en Rusia, China, Polonia y Austria, y la enfermedad afectó tanto a algunos funcionarios estadounidenses que descarrilaron sus carreras.

Sin embargo, un informe provisional de la CIA encuentra que la mayoría de las enfermedades, también conocidas como incidentes de salud anómalos, o AHI, no son un misterio en absoluto.

“Evaluamos que la mayoría de los casos de AHI informados pueden explicarse razonablemente por condiciones médicas o factores ambientales y técnicos, incluidas enfermedades no diagnosticadas previamente”, dijo el jueves un funcionario de la CIA a la Voz de América bajo condición de anonimato para poder discutir el informe.

El funcionario se negó a decir exactamente cuántos casos investigó la agencia, describiendo el número como «dinámico», y señaló que los informes aumentaron drásticamente una vez que el gobierno alentó a los trabajadores a informar cualquier síntoma que pudiera estar relacionado con el síndrome de La Habana.

Casos sin resolver

Sin embargo, hay «un par de docenas de casos» para los que aún no hay respuestas, apuntó el funcionario.

«Hay un subconjunto de casos, incluidos algunos de nuestros casos más difíciles, que siguen sin resolverse», explicó.

La ubicación de muchos de los primeros casos informados (La Habana, Rusia y China) dio lugar a la especulación de que el síndrome de La Habana no era tanto una enfermedad como un esfuerzo por dañar a los diplomáticos y al personal de inteligencia de EEUU.

Un informe de 2020 de la Academia Nacional de Ciencias alimentó aún más estas preocupaciones y concluyó que «la energía de radiofrecuencia pulsada y dirigida parece ser el mecanismo más plausible para explicar» el creciente número de casos.

El informe provisional de la CIA, aunque no descarta que alguien o algo pueda estar causando el síndrome de La Habana en los casos no explicados, calificó de improbable el uso de un arma.

“Evaluamos que es poco probable que un adversario extranjero, incluida Rusia, esté realizando una campaña mundial sostenida que dañe al personal estadounidense con un arma o mecanismo”, citó la fuente. «Hasta ahora no hemos encontrado evidencia de participación de actores estatales en ningún incidente».

A pesar de los hallazgos del informe provisional, los funcionarios estadounidenses sostienen que continúan tomando en serio los informes de enfermedades entre los empleados del gobierno de EE. UU. y asegurarse de que haya atención médica disponible sigue siendo una prioridad.

«No tengo mayor prioridad como secretario que la salud y la seguridad de todos nuestros colegas y sus familias», afirmó el secretario de Estado, Antony Blinken esta semana.

Mientras que el director de la CIA, William Burns, enfatizó la necesidad de cuidar a quienes han estado enfermos y a cualquier personal que pueda verse afectado en el futuro, describiendo su sufrimiento como real.

Respuesta de los legisladores

Algunos legisladores estadounidenses elogiaron los esfuerzos de la CIA para determinar la causa de las dolencias, pero dijeron que aún queda mucho por hacer.

“Los informes de incidentes de salud anómalos entre el personal de inteligencia, diplomático y militar surgieron ya en 2016, pero no siempre se tomaron en serio”, citó en un comunicado el presidente del Comité de Inteligencia del Senado, el demócrata Mark Warner.

«Me alienta que ahora existan procedimientos para garantizar que aquellos que se ven afectados por estos incidentes de salud anómalos finalmente tengan acceso a la atención de clase mundial que merecen», agregó.

Mientras que el republicano Marco Rubio, vicepresidente del Comité de Inteligencia del Senado, se mostró igualmente firme en que los legisladores seguirían presionando a los funcionarios de inteligencia estadounidenses para obtener respuestas.

“La CIA debe continuar haciendo de este tema una prioridad”, sentenció Rubio, y señaló la posibilidad de que los casos sin resolver aún puedan ser “obra de un gobierno extranjero o un arma o dispositivo específico”.

Los legisladores estadounidenses, encabezados por Warner, Rubio y la senadora republicana de Maine, Susan Collins, aprobaron el año pasado la Ley de Ayuda a las Víctimas Estadounidenses Afligidas por Ataques Neurológicos, o Ley HAVANA, la que también fue firmada por el presidente Joe Biden .

La ley brinda apoyo financiero a los empleados del gobierno de EE. UU. que padecen síntomas atribuidos al síndrome de La Habana.

AFP