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Fortunas venezolanas revitalizan la exclusiva Villa de Oro de Madrid

Señoriales edificios del barrio de Salamanca en Madrid, justo al lado del parque del Retiro, albergan firmas de moda y joyería de lujo, exclusivos restaurantes y, desde hace unos años, concentran también muchas fortunas latinoamericanas, entre las que destacan las venezolanas y mexicanas de acuerdo con un  reporte de la BBC.

Según el medio británico el barrio en cuestión, junto con algunas calles aledañas, conforman la llamada «milla de oro» de Madrid, la zona más cara y exclusiva de la capital española, cuyos precio por metro cuadrado no baja de los 7.000 euros (alrededor de US$8.385), y las viviendas no cuestan menos del millón de euros (US$1,2 millones), y la mayoría de compradores, ahora mismo, proceden de América Latina.

«Los más interesados en invertir son mexicanos, venezolanos, colombianos y peruanos, llegando a ocupar en torno al 60% de las ventas en el barrio de Salamanca», le dice a BBC Mundo Ignacio Calzada, de la inmobiliaria Promora Madrid, especializada en viviendas de lujo.

Primero los venezolanos, ahora mexicanos

Los primeros inversores latinoamericanos en la milla de oro madrileña fueron los venezolanos, que llegaron hace ocho o nueve años. Motivados por la situación en su país, muchos buscaban un lugar seguro para sus inversiones. Y Madrid, según expertos consultados por BBC Mundo, ofrece algunas ventajas.

«Madrid es una de las principales capitales europeas con el precio m² más bajo», dice Calzada. «Es una ciudad muy competitiva, ya no solo por el precio del metro cuadrado, sino porque tiene unos gastos de mantenimiento más bajos», agrega Mercedes Pulido, jefa de ventas de Lucas Fox Madrid, otra agencia especializada en viviendas exclusivas.

En esa primera época llegaron sobre todo «grandes capitales» venezolanos que buscaban invertir su dinero en un destino seguro, dice, por su parte, Alberto Muñoz, socio y director de Presidence, también dedicada al sector de bienes y raíces de lujo en Madrid.

Son grandes grupos que compran edificios, los rehabilitan y venden o alquilan los apartamentos. Y luego llegaron otros perfiles: «Hubo una especie de efecto llamada, vinieron los primeros inversores venezolanos, vieron cómo se movía, qué había en Madrid de interesante, que los precios eran bastante buenos con respecto a Miami, que era su preferencia», dice Pulido.

«Pero también está el perfil del que viene a Madrid en determinadas épocas y la casa la mantiene, vacía, sin alquilar, y luego están los que se han afincado aquí y lo tienen como su ciudad de residencia».

Por supuesto, a España y a Madrid en particular llegaron venezolanos de todas las clases sociales. Según las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) en la provincia de Madrid hay 59.074 venezolanos. Hace 10 años había 8.469.

Pero ese «efecto llamada» entre los inversores se extendió también a otras nacionalidades. «Hoy en día, los que están muy interesados son mexicanos y colombianos», dice Carlos Rodríguez, director de propiedades de lujo en EveryProp. «El ejemplo venezolano les abrió la puerta. El hecho de que se sepa que ellos han comprado mucho hace que otros inversores latinoamericanos también quieran hacerlo», agrega.

«El venezolano se ha parado desde hace un par de años», coincide Pulido. «Ahora hay más mexicanos que venezolanos, porque también es verdad que el venezolano ya está muy implantado. Ahora la tendencia es muy mexicana».

El efecto «golden visa»

Uno de los atractivos para los inversores latinoamericanos en España es la llamada golden visa, que se estableció en 2013. Se trata de un visado que permite a un extranjero residir en el país europeo por invertir en bienes inmuebles por valor igual o superior a 500.000 euros (US$600.000).

Muñoz, de Presidence, dice que, tras la llegada de los grandes capitales, «según ha avanzado el tiempo empezamos a ver los inversores sobre todo para el tema de la golden visa«. Mientras que Pulido coincide en que la mayoría de sus clientes están interesados en ella.

Por otro lado, los consultados coinciden en que otra de las ventajas que ofrece España es la cuestión del idioma común, que facilita las cosas a la hora de hacer trámites.

Seguridad

Pero según los especialistas entrevistados por BBC Mundo, uno de los aspectos que más valora el inversor latinoamericano en Madrid es la seguridad, tanto para sus inversiones como en la calle. «Lo que más te dicen (que les importa) es la seguridad, no solo económica, sino la seguridad de poder pasear por la ciudad y no tener ningún temor», dice Pulido.

Según datos del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), en 2020, Venezuela registró una tasa de homicidios de 45,6 por cada 100.000 habitantes. En México esa tasa se sitúa en 27, por cada 100.000, según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Y en España en torno al 0,6, según datos del Ministerio del Interior.

Y luego está la seguridad económica. En ese sentido, Carlos Rodríguez, de EveryProp, dice que invertir en la milla de oro de Madrid «es una apuesta muy firme», pues «es un barrio que no va a decaer nunca».

«Los propietarios suelen ser personas adineradas que no tienen urgencia por vender. Ante una crisis, esperan, y eso hace que el negocio sea seguro», dice. «Comprar en la milla de oro de Madrid —como ocurre en otras zonas exclusivas de grandes ciudades, como frente al Central Park de Nueva York— son inversiones que en 20 años van a seguir valiendo».

Explica que en el peor momento de la crisis económica en España —que empezó en 2008—, aunque no había tantas operaciones en la zona, los precios no bajaron. Después, además, entraron los capitales venezolanos y subieron la oferta, entonces los precios se mantuvieron o incluso subieron.

Revitalización

Y la llegada de esos capitales, primero venezolanos y ahora mexicanos, se nota en el barrio de Salamanca. «Es notable la transformación», dice Alberto Muñoz. «Lo primero que se notó hace unos años es un alza de precios por los compradores latinoamericanos». «En el barrio sí se nota que ha habido inversión venezolana con respecto a compra de negocios, en restauración… Sí se ve en los colegios, en las peluquerías por ejemplo», agrega.

Para Calzada, de Promora, los compradores latinoamericanos han contribuido a mejorar el comercio y la restauración del barrio, dándole un valor añadido. «No hay más que ver los grupos de restauración más conocidos siguen abriendo nuevos restaurantes. También las mejores firmas de moda se pelean por alquilar los mejores locales de la zona», dice.

Pulido coincide en que los inversores latinoamericanos «han traído mucho comercio, muchas de las boutiques más selectas», y eso ha provocado que la zona se haya «remodelado y activado muchísimo».

«En esas zonas siempre ha habido comercio, pero ahora es verdad que las tiendas son de un determinado diseño, con un determinado producto, gimnasios muy elitistas, diferentes a los que ves en otros barrios, restaurantes de cocina fusión. El cambio se ha notado muchísimo desde esta época».

La jefa de ventas de Lucas Fox dice que ahora mismo los precios se están manteniendo, pero que, aunque no alcanzan los de los años en los que llegaron los capitales venezolanos, «siguen siendo muy elevados».

«En esos años en la zona subió muchísimo el precio, porque los primeros que vinieron tenían urgencia por establecerse y por comprar, y no se miró tanto cuánto se pagaba por el metro cuadrado, que llegó a un máximo de 15.000 euros (US$18.000)» en algunas zonas.

Ajeno al coronavirus

La pandemia de coronavirus tampoco parece estar frenando a los inversores latinoamericanos, ni afectando a la rentabilidad de la zona.

Calzada dice que en estos momentos muchos inversores latinoamericanos están pendientes de poder viajar a España debido a la covid-19. «Aun así, en los últimos meses hemos cerrado varias operaciones por videoconferencia«, reconoce.

Carlos Rodríguez reconoce que aunque «desde marzo del año pasado hasta fin de año estuvo todo muy frenado, los vendedores no bajaron los precios».

Y ahora, aunque la pandemia del Coronavirus sigue estando presente, hay otro escenario. «A principios de año, cuando empezó la vacunación, cambió todo radicalmente», dice. «Los propietarios volvieron a poner sus pisos a la venta, los compradores hacen visitas, se hacen operaciones». «Toda la demanda contenida en 2020 está apareciendo ahora en 2021».

Con información de BCC